lunes, 30 de agosto de 2010

El cumpleaños

Hoy cumplió cuarenta años doña Chela. Ella es la mujer más experimentada del grupo de bordado de Texán Palomeque. Persona pulcra, dedicada, con grandísimas habilidades para la costura y para la vida. Sin embargo, todas esas menciones no dejan a un lado la mejor de sus cualidades: la sencillez.

Madre de once hijos, le sobreviven nueve. "Uno de ellos murió al nacer", comenta. "El otro, el más grande de todos, tendría 23 años y sería un buen beisbolista." Ese otro murió de sarampión a los catorce meses de nacido. Los demás corren, gritan, saltan, juegan y hacen su tarea. Su esposo -un hijo más- llega a casa cada dos semanas y un plato de frijol caliente lo espera sobre la mesa el mismo día de cada mes.

En su onomástico, doña Chela cuenta pacientemente los puntos que hay que dejar para hacer un bordado ideal. Serena, metódica, capaz, realiza el cambio de hilo en el tergal, dando vida a una flor de vivos guindas. Y es que el cumpleaños de esta mujer ejemplar es sin celebraciones, ni mariachis, ni reuniones familiares. Hoy cumple años y ella es feliz por amar a cada uno de los hijos que le quedan, por esperar siempre al hombre que puntual llega el día prometido y por hacer lo que más le gusta: crear nuevos mundos sobre una tela, preferentemente de algodón.

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