El amor en los suburbios es pequeño frente al hallado en los solares. Las calles de piedra y barro no son el escenario de las grandes historias de amor. Son, sin embargo, el marco ideal para los pequeños afectos, esos que día a día nutren a quienes sufren la escasez minuto a minuto.
En las carreteras rurales, como turista, más de uno consume folklore, imágenes, acentos y gentilicios. Aprende que estos personajes poseen algo envidiable en los suburbios: el amor leal a la familia, pocas veces prostituido por el consumismo del canal televisivo que a diario eliges.
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